ARCA 5875/2026: cuotas, CBU y prueba para pymes

La RG 5875 abre un plan especial para deudas al 30/06/2026. La nota explica qué datos preparar, quién aprueba y cómo dejar evidencia antes de adherir.

ULTIMA MILLA · Noticias · 14 de jul de 2026 · 4 min de lectura

ARCA 5875/2026: cuotas, CBU y prueba para pymes

ARCA abrió un plan de pagos que obliga a mirar deuda, CBU y rastro interno el mismo día. La Resolución General 5875/2026, publicada el 14 de julio, alcanza a MiPyMEs, pequeños contribuyentes y entidades sin fines de lucro. Para un contador de San Rafael con clientes vitivinícolas, la norma sirve si la deuda queda ordenada antes de entrar a Mis Facilidades. Esta nota explica qué dato preparar, quién aprueba y cómo probar cada paso.

Qué cambia antes de cargar la deuda

La norma cubre obligaciones impositivas, aduaneras y de seguridad social vencidas hasta el 30 de junio de 2026, junto con multas y accesorios. El dato operativo más fuerte está en la tabla del artículo 5: micro y pequeñas empresas, pequeños contribuyentes y entidades sin fines de lucro pueden pedir hasta 18 cuotas para obligaciones generales y 9 para retenciones o percepciones; medianas empresas tramo 1 y 2 tienen 15 y 7. La tasa mensual indicada es 2,75 % y el pago a cuenta va de 5 % a 10 %. El monto mínimo del pago a cuenta y de cada cuota es de $ 50.000. La adhesión puede hacerse hasta el 30 de octubre de 2026 por el servicio Mis Facilidades, opción Régimen Especial de Facilidades de Pago - Obligaciones vencidas al 30/06/2026. ARCA también informa en su micrositio que el trámite exige Domicilio Fiscal Electrónico, declaraciones presentadas y CBU declarada para el débito. El VEP suelto dejó de alcanzar. La escala local se entiende mejor con un dato global: la encuesta Stack Overflow 2025 reunió más de 49.000 respuestas de 177 países y volvió a mostrar que las decisiones de software se miran por API, costo y seguridad. Ese criterio baja a una pyme cuyana cuando el contador deja de ver un plan fiscal como una pantalla aislada y lo trata como un circuito de datos con dueño.

Cómo funciona por dentro

El flujo técnico empieza antes de tocar el botón de adhesión. Primero, administración lista CUIT, período, concepto, monto, intereses calculados y estado de cada obligación. Segundo, el contador valida qué deuda entra y qué concepto queda afuera, porque la RG excluye anticipos, ciertos aportes, cuotas de planes vigentes y otros rubros. Tercero, el sistema interno guarda la decisión en PostgreSQL o en el ERP: usuario, fecha, fuente, importe, versión de cálculo y archivo de respaldo. Cuarto, tesorería confirma la CBU declarada y define quién puede cambiarla. Quinto, el responsable fiscal entra con Clave Fiscal a Mis Facilidades, selecciona el régimen, convalida o modifica obligaciones y elige la cuenta de débito. Sexto, el comprobante, la constancia y cualquier acuse se guardan en un repositorio con permisos: lectura para gerencia, edición para administración y cierre para el responsable designado. PostgreSQL guarda registros estructurados, estados, usuarios y auditoría. Un almacenamiento S3 compatible o una carpeta documental controlada guarda PDF, capturas de constancia y planillas de cálculo. Un tablero en Metabase muestra deuda incluida, cuota estimada, vencimiento y estado de revisión. El backup copia base y documentos cada noche, y una prueba mensual restaura una adhesión de ejemplo en otro entorno.

Qué se instala o configura primero

La primera entrega verificable es una matriz de deuda con cuatro estados: relevada, revisada, lista para adhesión y presentada. Sobre esa matriz se instalan permisos por rol, un registro de cambios, un repositorio documental y un tablero de seguimiento. Para una pyme con 20 a 80 obligaciones, el trabajo inicial suele llevar 5 a 10 días hábiles si las declaraciones están presentadas y las CBU ya existen. El costo de ordenamiento interno puede ir de USD 700 a USD 2.400, según limpieza de deuda, cantidad de CUIT, documentación y reportes. Tomando una referencia de $ 1.510 por dólar, equivale a unos ARS 1,1 a 3,6 millones. La infraestructura puede quedar en una VPS, un servidor existente o una instancia administrada; lo caro suele ser depurar deuda y permisos, no el disco. UMSA suele separar estos trabajos en dos entregables: evidencia fiscal y tablero operativo. La evidencia sirve para reconstruir qué se presentó. El tablero sirve para que gerencia vea cuotas, vencimientos y riesgos de caducidad sin pedir capturas sueltas por chat. El antagonista concreto es la planilla de deuda reenviada, porque mezcla cálculo, decisión y comprobante en un archivo que cualquiera puede pisar.

Dónde se rompe y cómo probarlo Primer riesgo: incluir una obligación excluida.

La señal aparece cuando el sistema rechaza el concepto o cuando el contador corrige a mano un importe que nadie puede explicar. La prueba toma cinco obligaciones aceptadas y cinco excluidas, documenta el motivo y exige revisión firmada antes de la adhesión. Segundo riesgo: perder control de la CBU. La señal aparece cuando tesorería cambia la cuenta sin que administración vea el impacto. La prueba registra alta, baja y cambio de CBU con usuario, fecha y captura del servicio Declaración de CBU. Tercer riesgo: caducidad por cuotas impagas. La RG fija caducidad ante dos cuotas impagas consecutivas o alternadas, con plazos de 60 días corridos según el caso. La prueba arma un calendario de vencimientos, simula una cuota rechazada y verifica que el tablero muestre alerta, responsable y acción siguiente. Cuarto riesgo: guardar evidencia sin salida. La prueba restaura una constancia, una planilla y un registro de auditoría en otro equipo. Si la reconstrucción depende de una persona puntual, la adhesión quedó frágil. Para decisiones fiscales, validá el caso con tu contador antes de presentar el plan.

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